El entendimiento se produce tras meses de negociaciones y luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera sobre la imposición de aranceles adicionales de hasta un 5 % a las importaciones mexicanas si no se resolvía el tema del suministro hídrico.
De acuerdo con lo pactado, México entregará al menos 350,000 acres-pie de agua anuales (431.7 millones de metros cúbicos de agua) durante el actual ciclo de cinco años, lo que equivale al promedio establecido en el tratado histórico, pero ahora como un compromiso fijo año por año.
Este nuevo esquema representa un cambio relevante frente al mecanismo vigente, que permite a México cumplir la cuota total de 1.75 millones de acres-pie al cierre del quinquenio, aun cuando en los primeros años se acumulen déficits. Autoridades estadounidenses habían señalado que esta práctica afectaba particularmente a los agricultores del estado de Texas, al generar escasez de agua en los periodos iniciales del ciclo.
A cambio, Estados Unidos continuará suministrando a México volúmenes superiores de agua provenientes de otras fuentes ubicadas más al oeste de la frontera común, en un esquema que busca equilibrar de manera más regular las entregas entre ambas naciones.
Las secretarías mexicanas de Relaciones Exteriores, Medio Ambiente y Agricultura confirmaron la existencia del acuerdo mediante un comunicado conjunto, en el que señalaron la disposición del país para garantizar un volumen mínimo anual consensuado con Estados Unidos, sin detallar cifras específicas.
Aunque el Gobierno estadounidense presentó el acuerdo como un logro, el tema genera sensibilidad en México, especialmente entre productores agrícolas del norte del país que enfrentan severas condiciones de sequía. En Tamaulipas, estado fronterizo con Texas, agricultores han advertido que la falta de agua ha obligado a suspender o reducir la siembra de cultivos en semanas recientes.
El entendimiento fue alcanzado después de una conversación telefónica sostenida la semana pasada entre el presidente Donald Trump y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Desde diciembre, la mandataria mexicana había adelantado que su gobierno trabajaba en el envío de mayores volúmenes de agua para reducir la deuda acumulada conforme al tratado vigente.
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