La propuesta busca reconocer formalmente la atención materno-infantil como un mecanismo sustancial de la medicina preventiva, al considerar que su efectividad está respaldada por evidencia científica y estadística en la mejora de indicadores de salud y bienestar. El planteamiento parte de la premisa de atender las causas estructurales que inciden en la salud de mujeres y recién nacidos.
Entre los argumentos expuestos se señala que fortalecer el cuidado materno-infantil contribuye a una nutrición adecuada en la primera infancia, a la disminución de los índices de depresión posparto y al seguimiento oportuno de los esquemas de vacunación. Asimismo, se destaca la importancia de impulsar la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida.
De acuerdo con parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud, la meta internacional es alcanzar un 70% de lactancia materna exclusiva. Diversos estudios asocian esta práctica con mejores pronósticos de salud a lo largo de la vida, tanto para niñas y niños como para las madres, al reducir riesgos de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 y cáncer de mama y ovario.
La iniciativa sostiene que incorporar explícitamente este enfoque preventivo en la legislación nacional permitiría elevar la tasa de bienestar materno-infantil en México, impactando positivamente en el desarrollo saludable de la primera infancia y en la calidad de vida de las mujeres, bajo una visión de salud pública centrada en la prevención y la intervención temprana.
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