Una familia de Monterrey, Nuevo León, resultó intoxicada presuntamente por consumir pollo frito adquirido en una sucursal de KFC, ubicada en el sector Solidaridad, lo que derivó en la clausura temporal del establecimiento y el inicio de una investigación sanitaria.
De acuerdo con el testimonio de la madre de familia, el alimento fue comprado a través de una aplicación de reparto y, tras consumirlo, varios integrantes comenzaron a presentar síntomas como vómito, diarrea y fiebre. La situación se agravó al punto de requerir atención médica de urgencia en un hospital público.
Autoridades de la Secretaría de Salud de Nuevo León realizaron una inspección en la sucursal señalada y detectaron irregularidades en las condiciones de higiene y manejo de alimentos, motivo por el cual se ordenó la suspensión de actividades de manera preventiva.
Asimismo, la Fiscalía General de Justicia del estado abrió una carpeta de investigación para determinar si el producto estaba contaminado o en mal estado. Las autoridades esperan los resultados de los análisis sanitarios y clínicos para confirmar la causa exacta de la intoxicación. Se informó que los afectados se encuentran estables, mientras continúan las indagatorias.
0 Comentarios