Guanajuato; 26 de enero de 2026.,- Aunque a nivel nacional el robo de combustible mostró una reducción del 14 por ciento en 2025, Guanajuato se mantiene como un tramo estratégico del principal corredor huachicolero del país, con un incremento en tomas clandestinas y una presencia criminal persistente ligada a la infraestructura energética del Bajío.
De acuerdo con cifras de Pemex, las tomas clandestinas en Guanajuato aumentaron de 615 a 652 entre enero y septiembre de 2024 y 2025, respectivamente. El crecimiento se concentra en municipios como Pénjamo, donde el huachicol ha sido históricamente una fuente de financiamiento criminal, operado mediante redes locales, perforaciones recurrentes y control de rutas rurales.
Este comportamiento se inscribe en el corredor Hidalgo–Guanajuato–Jalisco, considerado el eje central del robo de hidrocarburos en México, al articular ductos troncales y el suministro vinculado a las refinerías de Tula y Salamanca. En esta franja, Degollado, Jalisco, lidera a nivel nacional con 548 tomas clandestinas, cerca del 8 por ciento del total nacional de 7 mil 181 perforaciones registradas en el periodo.En Guanajuato, el delito ha estado ligado durante años al Cártel Santa Rosa de Lima, cuya estructura, aunque golpeada, no ha sido desmantelada y mantiene disputa territorial con el CJNG. El impacto va más allá del robo: cada toma implica pérdidas millonarias para Pemex, daños a infraestructura crítica y riesgos de explosiones, incendios y derrames en comunidades rurales.
Pese a la disminución de tomas clandestinas a nivel país, las denuncias federales por delitos en materia de hidrocarburos aumentaron 41 por ciento en 2025, reflejando una mutación del negocio hacia el contrabando y el fraude fiscal. En este reacomodo, Guanajuato sigue siendo un punto clave de extracción y paso, conectado con Querétaro e Hidalgo, dentro de una red que prioriza logística, transporte y almacenamiento del combustible robado.
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