La actividad económica en los corredores textiles de Moroleón y Uriangato atraviesa un momento crítico ante una ola de extorsiones y cobro de piso que se ha intensificado desde noviembre pasado, afectando de manera directa a comerciantes y productores de la región.
De acuerdo con lo reportado por los propios locatarios, esta situación no se había presentado con tal magnitud en al menos una década. La presencia de la delincuencia ha generado un clima de incertidumbre que ha obligado a algunos negocios a cerrar de manera temporal o definitiva, ante el temor por la seguridad y las constantes amenazas.
La venta de prendas de vestir y productos textiles representa una de las principales fuentes de ingreso en ambos municipios, por lo que el impacto económico ha sido significativo. Se estima que las ventas han caído hasta en un 50 por ciento, lo que ha llevado a diversos comerciantes a reducir sus horarios de atención o a suspender operaciones por completo.
Según la información difundida por medios de comunicación, se han documentado casos en los que grupos de hombres armados ingresan a los establecimientos para realizar inventarios de la mercancía, con el objetivo de determinar los montos que exigen a los comerciantes. Este tipo de acciones ha derivado en un aumento de amenazas y agresiones, que se han vuelto cada vez más frecuentes.
La Secretaría de Seguridad y Paz del Estado ha identificado que el cobro de piso y las extorsiones están vinculados con dinámicas delictivas regionales que operan en la franja limítrofe entre Guanajuato y Michoacán. Aunque se han implementado operativos para detener a los responsables y se ha logrado identificar a personas involucradas en estos delitos, las autoridades reconocen que la problemática aún no ha sido controlada en su totalidad.
Mientras tanto, comerciantes de la zona enfrentan un escenario complejo que continúa afectando la estabilidad económica y social de una de las regiones textiles más importantes del estado.
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