A pedazos se cae el Acueducto de Pastita en Guanajuato capital; el patrimonio histórico sigue en el abandono


Guanajuato, Gto. 06 de febrero de 2026.- La mañana de este viernes 6 de febrero, el Acueducto de Pastita, conocido por las y los vecinos como “Los Arcos”, ubicado en Guanajuato capital, sufrió un daño severo luego de que el operador de una máquina pesada no midiera las dimensiones del vehículo, impactando directamente la estructura y provocando el colapso de varias piezas de este inmueble histórico. No es la primera vez que ocurre un hecho de este tipo, sino un episodio más de un deterioro constante que avanza a la vista de todos.

Para las y los habitantes del barrio de Pastita, los arcos no son solo una referencia visual: son un punto de orientación cotidiana, un símbolo del lugar y parte del paisaje urbano que ha acompañado a generaciones. 

Desde 2022, el gobierno municipal ha prometido la restauración y el rescate del Acueducto de Pastita, sin que hasta el momento exista una intervención integral y visible. Lejos de ello, el inmueble continúa deteriorándose, afectado por el paso del tiempo, la circulación de unidades pesadas, la falta de mantenimiento y la indiferencia institucional.Para la comunidad, esta situación refleja lo que muchos califican como “el discurso de simulación”: anuncios oficiales que no se traducen en acciones concretas, mientras uno de los monumentos históricos de la ciudad se cae literalmente a pedazos.

El Acueducto de Pastita es una obra hidráulica histórica ubicada en el barrio de Pastita, en Guanajuato capital. Fue construido a finales del siglo XVIII, en plena época colonial, como parte de un sistema de aprovisionamiento de agua.

Sus arcos de mampostería, aún en pie pese al deterioro, forman parte de la Zona de Monumentos Históricos de Guanajuato, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1988, reconocimiento otorgado por la diversidad cultural, arquitectónica y la trayectoria histórica de la ciudad, oficialmente conocida como la Muy Noble y Leal Ciudad de Santa Fe Real de Minas de Guanajuato.

El Acueducto de Pastita no es solo un vestigio del pasado, es un símbolo vivo de la comunidad, resignificado como espacio cultural y de convivencia. Su conservación no puede seguir postergándose.

 El llamado es claro y enfático: las autoridades municipales, estatales y federales deben actuar de inmediato. Proteger el patrimonio de Guanajuato capital es una responsabilidad histórica y social, antes de que el abandono cobre un costo irreversible.

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