Se trata de Eva Guadalupe Grimaldo Méndez, docente unitaria de la primaria Juan Escutia, ubicada en la comunidad Barranca de Loma Alta, cuyo trabajo fue reconocido por la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG).
El logro no fue inmediato ni sencillo. Al inicio del ciclo escolar 2024-2025, la maestra Eva se encontró con un grupo multigrado marcado por profundos rezagos. Algunos estudiantes de grados superiores tenían serias dificultades para leer, mientras que niñas y niños de primer grado no reconocían su nombre, no habían cursado preescolar y no sabían sostener un lápiz. A ello se sumaban la escasez de materiales y una convivencia escolar impactada por la desigualdad en los aprendizajes.
Frente a este panorama, la docente decidió comenzar desde lo esencial. Su primer paso fue conocer a fondo a cada estudiante, evaluar su situación individual y establecer prioridades claras.
En lugar de intentar cubrir todos los contenidos, enfocó su práctica en asegurar los aprendizajes fundamentales, particularmente la lectura y la escritura, como base para el desarrollo académico y personal.A partir de una evaluación diagnóstica, reorganizó su enseñanza para centrarla en la conciencia fonológica, la relación sonido-letra, la lectura guiada y autónoma, así como en una escritura gradual con sentido. Con el apoyo del programa analítico, el Programa de Mejora Continua y distintos proyectos educativos, logró que la lectura se integrara a la vida cotidiana del aula, no como una obligación, sino como una actividad significativa.
El modelo multigrado, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en una de sus principales fortalezas. La maestra fomentó la tutoría entre pares, permitiendo que los estudiantes mayores acompañaran a los más pequeños en el proceso de aprender a leer y escribir.
Esta dinámica fortaleció la convivencia, generó confianza y propició avances colectivos, donde cada alumno pudo progresar desde su propio punto de partida.
Las condiciones del entorno también representaron un desafío constante. La comunidad de Barranca de Loma Alta enfrenta dificultades de acceso y cortes frecuentes de energía eléctrica, especialmente durante la temporada de lluvias.
A pesar de ello, la maestra Eva mantuvo una rutina pedagógica constante, asegurando prácticas diarias de lectura y escritura, incluso con recursos mínimos, guiada por la convicción de que la empatía y la constancia son parte esencial del trabajo docente.
El Delegado Regional I de la SEG, Armando Rangel Hernández, destacó que este logro representa una transformación profunda para la comunidad, al señalar que la alfabetización no solo mejora el desempeño escolar, sino que fortalece la convivencia, la expresión, la confianza personal y la capacidad de comprender y transformar el entorno.
La experiencia de la maestra Eva comenzó a replicarse luego de que compartió su proceso con docentes de la región I, convirtiéndose en una referencia para quienes enfrentan contextos similares.
Su testimonio abrió una ruta de esperanza y mostró que, con paciencia, planeación y compromiso, los avances son posibles incluso en los escenarios más complejos.
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