A cien años del nacimiento de José Alfredo Jiménez, la voz eterna del pueblo mexicano


Guanajuato, Gto; 19 de enero de 2026--Hoy, 19 de enero de 2026, se conmemora el centenario del natalicio de José Alfredo Jiménez, una de las figuras más grandes e influyentes de la música popular mexicana. Nacido en 1926, el compositor guanajuatense transformó la vida cotidiana, el amor, el desamor, la nostalgia y la bravura del pueblo en canciones que, a un siglo de distancia, siguen cantándose como verdades compartidas.

José Alfredo Jiménez hizo de la sencillez una virtud artística. Sin formación musical académica, sin saber leer partituras ni ejecutar instrumentos, logró crear un universo sonoro profundamente arraigado en el sentir popular. Sus letras, directas y honestas, y sus melodías memorables dieron forma definitiva al repertorio ranchero, al huapango y al corrido moderno, convirtiendo su propia experiencia de vida en materia prima para el arte.

A lo largo de su carrera grabó más de 300 canciones, muchas de ellas hoy consideradas clásicos absolutos de la música mexicana. Temas como El rey, Camino de Guanajuato, Paloma querida, Amanecí en tus brazos, Un mundo raro, Serenata huasteca, No me amenaces u Ojalá que te vaya bonito no solo marcaron una época, sino que trascendieron generaciones y fronteras.

Su obra fue interpretada por las voces más emblemáticas de México y del mundo: Jorge Negrete, Pedro Infante, Lola Beltrán, Javier Solís, Vicente Fernández, Lucha Villa, Rocío Dúrcal, Luis Miguel, Juan Gabriel y Plácido Domingo, entre muchos otros, consolidando su legado como patrimonio musical colectivo.


José Alfredo Jiménez también dejó huella en el cine mexicano, participando como compositor en películas emblemáticas como Camino de Guanajuato, Juana Gallo, La bandida y El ciclón de Jalisco, ampliando así el alcance de su obra más allá del escenario y la radio.

Miguel Aceves Mejía resumió su genialidad con una frase que hoy cobra especial fuerza: sin conocer términos musicales ni técnicas formales, José Alfredo fue capaz de componer —según se estima— más de mil canciones, muchas de ellas inmortalizadas por el Mariachi Vargas de Tecalitlán, con arreglos de Rubén Fuentes, quien recordaba que el compositor simplemente silbaba la melodía que llevaba dentro.

Fallecido el 23 de noviembre de 1973, a los 47 años, José Alfredo Jiménez no se fue del todo. Vive en cada cantina, en cada serenata, en cada voz que canta para olvidar o para recordar. A cien años de su nacimiento, su obra sigue siendo espejo del alma mexicana y testimonio vivo de que la música popular también es historia, identidad y memoria.

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